Driving Miss Daisy nos cuenta la historia de una anciana judía (Jessica Tandy, ganadora del Öscar a la mejor actriz por esta película) que, tras un pequeño accidente de auto, su hijo (Dan Aykroyd) decide que ya es tiempo que necesite de alguien para cuidarla. No mucho tiempo después, encuentra a esa persona, Hoke (Morgan Freeman), un hombre cincuentón de origen humilde, que se transforma no solo en su chofer, sino también en su mejor amigo.
Ambientada en los años 50, aunque la línea del tiempo no se detiene ahí (vemos cómo la sociedad norteamericana va cambiando con personajes como Martin Luther King en los 60), la historia parece algo trillada, ya que la idea de cómo dos personas tan distintas entre sí, se convierten en las personas más cercanas, se vio muchas veces. Pero la película no es solo un bonito relato sobre la amistad, también es sobre el cambio. El cambio de una sociedad tradicionalista y burguesa por una más abierta, consciente del pasado racista que tuvo Estados Unidos (y que aún hoy existe, aunque en menor medida).
Muy probablemente no sea de las mejores ganadoras del Öscar a la mejor película, de hecho, pienso que está muy lejos de serlo, pero aún así, cuenta con unas buenas actuaciones por parte de los dos protagonistas, buena banda sonora de Hans Zimmer, y alguna que otra escena emotiva, pero cargada de ciertas sutilezas que la alejan de ser un film cursi.
sábado, 19 de diciembre de 2015
miércoles, 9 de diciembre de 2015
Carrozas de fuego
Ganadora del mayor premio en el mundo del cine en 1982, esta película británica, muy reconocida por la popular banda sonora compuesta por el griego Vangelis, nos narra la historia real sobre las olimpíadas de 1924, tan reñida por la competencia entre dos corredores, Harold Abrahams y Eric Liddell. A pesar de sus diferencias religiosas (el primero es judío, mientras que el segundo es católico), y sus motivos (Abrahams corre para defender su lugar en la Universidad de Cambridge, Liddell corre por intereses espirituales), ambos personajes se caracterizan por una fuerte competitividad y dedicación.
martes, 8 de diciembre de 2015
Zero Dark Thirty
Sobre temas actuales (específicamente políticos), pocos son tan polémicos y tan complejos como el conflicto del Medio Oriente. Si bien es cierto que los problemas vienen desde hace mucho, muchísimo tiempo, todo cambió a partir del 11 de Septiembre de 2001. A partir de esa fecha, el planeta puso el ojo sobre las consecuencias que iban a ocurrir, y que ocurrieron finalmente. A partir de ese momento, comenzó la cacería del hombre más buscado del mundo, Osama bin Laden. Todos sabemos que la misma se concretó exitosamente hace unos años, por lo que nadie va a sentirse ofendido si le spoilean a uno qué sucede al final, ya que Zero Dark Thirty no relata una historia desconocida, todos sabemos que Osama está muerto. Lo que quizás no sabemos, es cómo se llevo a cabo la larga misión llevada a cabo por la CIA (aproximadamente una década), y eso es justamente lo que nos narra la cinta, dirigida por la ganadora del Öscar Kathryn Bigelow.
Los primeros minutos de ésta duradera película (157 minutos bastante llevaderos) nos muestran cómo unos agentes torturan a un sospechoso, árabe por supuesto, que podría llegar a tener datos sobre algún paradero de bin Laden. Los métodos para obtener información son tan cuestionables que nos hacen replantear, a propósito, quién es más malo, el agredido o el agresor. Las primeras escenas avisan que no se trata de una mirada patriótica sobre los hechos, al menos no tanto como otras producciones de Hollywood, sino que la película pone en bandeja la polémica, un punto de vista que no está totalmente de acuerdo con la idea de que los norteamericanos son los buenos, y el resto de la población los enemigos.
La protagonista es Maya (Jessica Chastain), una dura (aunque típica) agente de la CIA que acaba de ingresar a la misma. Gracias a su inteligencia, intuición y dedicación, Maya es quién termina liderando la investigación de la ubicación de bin Laden. El resto de la historia nos detalla cómo se averiguó la misma.
Aunque es cierto que todavía se percibe algún elemento patriota, la cinta sirve como documento, al menos sobre una mirada de las cosas.
Los primeros minutos de ésta duradera película (157 minutos bastante llevaderos) nos muestran cómo unos agentes torturan a un sospechoso, árabe por supuesto, que podría llegar a tener datos sobre algún paradero de bin Laden. Los métodos para obtener información son tan cuestionables que nos hacen replantear, a propósito, quién es más malo, el agredido o el agresor. Las primeras escenas avisan que no se trata de una mirada patriótica sobre los hechos, al menos no tanto como otras producciones de Hollywood, sino que la película pone en bandeja la polémica, un punto de vista que no está totalmente de acuerdo con la idea de que los norteamericanos son los buenos, y el resto de la población los enemigos.
La protagonista es Maya (Jessica Chastain), una dura (aunque típica) agente de la CIA que acaba de ingresar a la misma. Gracias a su inteligencia, intuición y dedicación, Maya es quién termina liderando la investigación de la ubicación de bin Laden. El resto de la historia nos detalla cómo se averiguó la misma.
Aunque es cierto que todavía se percibe algún elemento patriota, la cinta sirve como documento, al menos sobre una mirada de las cosas.
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