YO: 8
Ambientada en Irlanda en el siglo XVIII, ésta impresionante epopeya de tres horas dirigida por Stanley Kubrick nos narra, en dos capítulos, el ascenso y caída de Redmond Barry, más tarde conocido como Barry Lyndon. Ryan O'Neal es quién interpreta a éste personaje de orígen humilde, pero lo suficientemente perseverante como para luchar por sus deseos.
Luego de muchas situaciones (se bate a duelo con el pretendiente de su prima, lo asaltan, se une al ejército, deserta, el ejército lo captura, entre otras) Barry logra obtener una buena fortuna casándose con una adinerada mujer. El segundo capítulo se dedica a mostrar lo vanidoso y cruel que se vuelve, y su pésima relación con el resto de su familia, especialmente con el mayor de sus hijos.
Si bien es larga, ninguna de las escenas está porque sí, y jamás pierde interés por parte del espectador, aunque personalmente me pareció más llevadera la primera parte. La película es otra evidencia de lo obsesivo que era Kubrick con ciertos pasajes o tomas, realizadas con una simetría difícil de obtener. Tuvo siete nominaciones a los premios Óscar, y ganó cuatro de ellos, incluído el de mejor fotografía, muy merecido.
- Lo mejor: la fotografía (hay tomas que parecen lienzos), el primer capítulo, y la escena durante el concierto de piano, cuando Barry golpea a su hijo.
- Lo peor: la segunda parte se torna un poco más densa.
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