YO: 8
Muchas veces, cuando pasamos por una situación estresante, nos cuesta controlar nuestras emociones. Intentar volver a la normalidad parece imposible, buscamos dentro nuestro algún pensamiento o idea que nos devuelva la alegría, pero ese proceso puede resultar largo y desesperanzador. En Inside Out, la nueva producción animada de los estudios Pixar, las emociones principales de cada uno de nosotros (la alegría, la tristeza, el temor, la ira y el desagrado) están personalizadas, y son las que modifican nuestro modo de ver las cosas.
La película narra la vida de Riley, una niña de 11 años, que junto con sus padres, se muda a la ciudad de San Francisco a iniciar una nueva vida. Pero toda mudanza siempre es una complicación: tiene que adaptarse a una nueva escuela, hacer nuevos amigos, y formar parte de un nuevo equipo de hockey sobre hielo, su actividad favorita. No sólo es difícil para ella, sino también para sus emociones. Dos de ellas, alegría y tristeza, se pierden en algún lugar del cerebro de la protagonista, y sin ellas, Riley corre el riesgo de perder su felicidad.
Desde hace un tiempo, Pixar venía derrapando con algunas de sus películas (Cars 2, Brave y Monsters University no estuvieron a la altura de sus predecesoras), pero con Inside Out, volvieron a levantar vuelo, con una idea no del todo original (ya se había hecho algo similar con Osmosis Jones), pero con el poder de lograr verse a uno mismo, y preguntarse: ¿Qué ocurriría si mis emociones también estuvieran personalizadas?.
Aunque me gustó bastante, hay tres cosas que no me gustaron demasiado. La primera es su emotividad. Si bien no tiene golpes bajos (quizás alguno), me dió la sensación que algunas de sus escenas (el final no, me pareció necesario) son un poquíto emotivas de más. La segunda tiene que ver con el desarrollo. La película la ví dos veces; la primera vez que la ví me pareció genial todo, pero la segunda vez me gustó menos. Probablemente sea porque sabía lo que iba a pasar, pero con Monsters Inc., por dar un ejemplo, no me ocurrió lo mismo. Alegría y Tristeza se pierden en el cerebro de Riley, y tienen que volver a la sala central. Lo que sigue son un montón de obstáculos que impiden que su regreso sea fácil. Éstas escenas son muy cómicas y entretenidas, pero se repiten una y otra vez, no se si me explico. La tercera tiene que ver con Alegría. Aunque el personaje lo pide, es un poco... demasiado hiperactiva.
Con respecto a lo positivo, hay muchas cosas que me parecieron geniales: la animación, el humor (a veces hasta negro), la idea general, el modo de representar algunos aspectos del cerebro (los recuerdos que perduran y los que no; cómo se crean los sueños; el subconsciente), los personajes de los padres, las referencias (incluída una a Woody Allen), la banda sonora, y la lista sigue.
- Lo mejor: todo lo del último párrafo.
- Lo peor: un poco emotiva de más.
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